Como hacer frente al síndrome post-vacacional de la Navidad

psicólogos en Murcia Raquel Alarcón 2Hace unos días que dejamos atrás la temporada navideña dónde por lo general nos solemos rodear de nuestros seres queridos. Es una época en la que por lo general vemos caras sonrientes, felicidad, nos colmamos de regalos, caprichos y comidas en exceso.

Suele ser una época en la que nos invade la nostalgia, añoramos tiempos pasados, recordamos personas que ya no están y esos momentos tan felices que nos dejaron. El comienzo de un nuevo año nos lleva a la reflexión, a plantearse los errores cometidos en el año que dejamos para proponernos nuevos retos para cumplir por sentirnos en cierta forma culpables.

Pero ahora ya todo aquello pasó, acabaron esos días libres, esas fiestas y nos enfrentamos a la vuelta a la rutina y a poner otra vez los pies en el suelo y por eso ante un cambio tan brusco, muchas personas se sienten decaídas. Ya no hay reuniones entre amigos y/o familiares, ya no hay comidas copiosas, ya no hay regalos, ni luces ni canciones a nuestro alrededor y entonces nos puede invadir un sentimiento de cierta tristeza y desazón que no nos deja ser libres.

A esta sensación se le llama síndrome post-vacacional, y puede darse tanto después de verano, como después de Navidad. Quién lo sufre tiene una sintomatología similar al estrés cuando, pues tras un tiempo de descanso les cuesta atender al alto número de demandas que supone la vuelta a la rutina de su vida diaria o el regreso a su vida laboral.

El síndrome postvacacional no suele durar más de 2 ó 3 de semanas pero en ocasiones la presión de la vuelta al trabajo y/o a la rutina diaria puede causar estrés agudo  y sus síntomas son tales como palpitaciones, sudoración, hiperventilación, taquicardias, temblores, cambios de humor, ansiedad

Sus síntomas suelen ser tales como:

  • Bajo estado de ánimo.
  • Apatía.
  • Ansiedad
  • Falta de energía.
  • Percepción de no ser capaz de adaptarse de nuevo al entorno laboral.
  • Decaimiento.

 

 ¿Cómo superar la depresión navideña?

No te compares con nadie. Es cierto que podemos tener alguna carencia o dificultad, pero el compararse sólo sirve para sentirnos aún peor. Recuerda que todos tenemos capacidades destacables positivamente que otros no tienen y solo vemos lo que los demás quieren que veamos, es decir, puede que pienses que ese vecino tiene una vida maravillosa porque tiene un buen trabajo, o porque se ha comprado un gran coche pero más allá de todo ello se esconden otras cosas que tú no ves.

Crea pensamientos agradables. Cuando te des cuenta de que tus pensamientos destacan por ser negativos enfócate en todo aquello positivo que te rodea.

Practica Mindfulness. Está demostrado que la atención plena te puede ayudar a estar relajado y sentirte en paz.

Apúntate a alguna organización solidaria. Si en la Navidad te rodeaste de un ambiente positivo y solidario no tienes por qué dejar que ese sentimiento se limite solo a unos días, ayudar a los demás nos enriquece como personas y nos hace aprender a valorar aquello que nos rodea y a lo cual no le damos importancia.

Reúnete más a menudo con la familia. Si estas fechas has disfrutado con su compañía no te limites a dejar este valioso tiempo a unas fechas concretas. Plantéate una rutina de llamadas o quedadas para ello te puedes ayudar de una agenda, apunta esos días en los que dispones de ese tiempo para disfrutar de una buena compañía.

Procura dormir 7 u 8 horas. Lo normal es que durante las vacaciones hayas alterado tu horario de descanso. Hay que volver cuanto antes a los ritmos normales. El cansancio físico solo emporará el malestar.

No dejes solo para las vacaciones todo aquello que resulta gratificante. Hazte una lista de todas aquellas cosas que te gusta hacer y empieza a hacerlas. Recuerda el dicho de “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.

Haz algún tipo de actividad deportiva.  No hay nada que pueda ayudarte más.  Tan sólo 20 minutos de ejercicio físico marca la diferencia y te hace estar con más energía. Si no te gusta hacer deporte sal a andar o practica el senderismo, de esta manera además de llevar una vida más sana puedes disfrutar de los paisajes que te vayas encontrando.

Ayúdate de la música para salir de ese estrés. Recuerda esta frase de Platón: “La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo”. Escuchar música hace que nuestro cuerpo segregue endorfinas, actuando como neurotransmisores y produciendo muchos efectos beneficiosos así que nada mejor que comenzar el día con canciones positivas que nos alegran el alma.

Si después de practicar estos consejos sientes que todo sigue igual y no consigues salir de este estado negativo lo mejor es que acudas al psicólogo el cual después de estudiar tu caso y tus síntomas te dará una serie de pautas que mejor se adapten a ti.

Texto de Raquel Alarcón ( Psicóloga en Murcia)

El sol

psicólogos en Murcia Raquel Alarcón 1En cada amanecer el sol vuelve a brillar cada día a tu alrededor, es un contínuo que no deja de funcionar, da igual como haya sido el día anterior, da igual si en alguna parte hay nubes que tapan todo su esplendor, él sale todos los días sin importarle más que seguir con su movimiento, sabe que tiene una misión muy importante en la vida, sabe que es único por eso desempeña cada día su trabajo y cada día actúa viviendo el momento presente , sabe que es lo único que existe y no se para a pensar en lamentarse por lo que hizo o preocuparse por lo que hará.

No se para a pensar si hay personas que lo maldicen porque se ha acercado demasiado y se abrasan de calor o hay personas que lo añoran porque se alejó demasiado y necesitan su calor.

No se para a odiar a las nubes porque impiden que brille en toda su esplendor, no odia al viento ni a la lluvia…. el sol simplemente sabe lo que tiene que hacer y que preocuparse por lo que opinen solo servirá para que no desempeñe bien su trabajo.

El sol no odia a los que lo odian a él, pues sabe que con el odio hacia otra persona no perjudicas a esa persona, simplemente sabe que al único que perjudica es a él, sabe que así entonces no brillará con el mismo color y mientras la otra persona seguirá con su vida normal, por eso no odia y simplemente perdona, olvida y sigue con su vida.

Por eso aunque haya viento y marea, aunque arrasen las tormentas y los rayos lo intenten atemorizar, el sol solo sabe mirar hacia adelante, se centra en aquello para lo que nació, en su talento, en su esencia.

Sus años de experiencia le enseñaron que en la vida siempre hay quien pone pegas u obstáculos, siempre hay quien está de acuerdo con su actuación pero también habrá quien no, sabe que aunque en un lugar haya nubes que tapen su brillo, habrá otros lugares en los que nada le impida brillar y otros en los que aunque no logre brillar por completo habrá huecos por los que podrá o momentos que lo dejarán.

El sol sabe que si deja que todas las circunstancias externas cambien su actitud ante la vida, la culpa de dejarse arrastrar por lo externo no la tiene nadie más que él mismo porque dejaría de realizar su trabajo, dejaría atrás su misión en la vida por unos cuántos que ven la vida desde otra perspectiva y sabe que con esa actitud no se arregla nada, al revés empeora porque al dejarse arrastrar no está haciendo aquello que más feliz le hace.

Sabe que hay millones de opiniones en la vida y que ninguna en sí es la mejor por eso no se deja arrastrar por otros comentarios u otras opiniones, simplemente respeta a los que no piensan como él y no se enfada, porque sabe que si se enfada lo único que consigue es estar él mal y cuando uno está enfadado hay un velo que impide ver el mundo tal y como es, todo lo ves más oscuro, perverso y eso a su vez hace que aún se sienta peor consigo mismo.

Cada uno de nosotros somos como el sol, tenemos una misión que es la que nos hace o nos hará brillar, a veces por circunstancias nos dejamos arrastrar por la opinión de otros o no hacemos algo por miedo e inseguridad entonces seguimos nuestra vida haciendo lo que otros aconsejan que es mejor para nosotros y es entonces cuando nuestra esencia es escondida y al no poder brillar nos sentimos depresivos, tristes, odiamos….. pero nunca es tarde para recuperar la esencia, simplemente hay que conectar con nuestro interior y darse cuenta de qué es lo que nos dice, puede ser que cueste escucharlo pues en ocasiones está tan escondido que a penas se escucha su voz, pero ten paciencia dedícale su tiempo a escucharte y tarde o temprano volverás a saber cual es tu misión en la vida.

Acuérdate del sol y saca de tu interior todas esas emociones negativas que no te están haciendo ningún bien, no mires los errores del pasado y no te atormentes por lo que pueda pasar después…. solo controlando el presente es cuando se consigue la mayor felicidad, la plenitud y la paz.

Recuerda que todos somos soles, que la luz la llevamos dentro y que solo depende de nosotros el que vivamos con el brillo de ser quien somos o en la oscuridad del miedo a brillar.

Texto de Raquel Alarcón ( Psicóloga en Murcia)