Depresión sonriente

depresión sonriente

En la sociedad está mal visto cuando preguntamos a alguien ¿qué tal estás? y la respuesta es – Mal.

Vivimos tan  encerrados en nuestros problemas que no nos paramos a pensar en el bienestar del otro.

Cuando nos hacen esa pregunta lo “políticamente correcto” es decir – Bien.

De esta manera nos ahorramos tener que dar explicaciones y a la otra persona no la ponemos en compromiso ¿ pero qué pasa detrás de esa falsa respuesta?.

Un alto porcentaje de personas que padecen depresión hacen grandes esfuerzos para ocultarla y este hábito no suele ser beneficioso para ellos.

El callarnos o el enmascarar nuestras emociones puede llegar a agravar el problema, incluso puede llegar a desencadenar otro tipo de enfermedades tales como de tipo digestivo, cardiovascular, del sistema inmunitario…

Si  bien es cierto que tampoco es beneficioso convertir nuestra vida y rutina en quejas continuas, de nada vale la queja sin la acción.

Hay personas que han cogido el hábito de la constante queja esperando o bien que ocurra un milagro y de repente un día se levanten y estén curadas o bien que venga otra persona externa y le resuelva su problema.

Cuando notamos que algo no va bien, lo mejor es contarlo a aquellas personas que tenemos de confianza y sabemos que nos puede ayudar ( no se trata de hacerlo público y menos en redes sociales, pues habrá quien te entienda y quien no ,en los casos en los que se busca  ese falso halago, lo único que se consigue es engañar por un tiempo muy limitado al ego) y buscar un profesional bien cualificado que nos ayude a solucionar nuestro problema.

Recientemente se están empezando a crear términos como  ” depresión sonriente” haciendo referencia a estas personas que esconden su dolor detrás de una apariencia normal.

Este tipo de comportamiento suele ser típico de personas que son muy perfeccionistas, que se cargan de responsabilidad que en la mayoría de veces no les corresponde también  son personas introvertidas, en su mundo no conciben eso de buscar ayuda pues para ellos es un símbolo de debilidad, ellos suelen ser los que siempre ofrecen su ayuda a los demás pero en cambio no saben pedir ayuda y cuando les viene algua ayuda tampoco son capaces de aceptarla sin más.

En tus manos está ¿ vas a seguir llevando esa máscara o ha llegado el momento de quitártela?

 

Escrito por la Psicóloga Raquel Alarcón Molina. (Centro de psicología en Avda. General Gutiérrez Mellado, 9, 1ª planta Centrofama, Murcia)

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